Hay historias que nos recuerdan que el dominicano deja huella dondequiera que llega. Esta es una de ellas.
Fania, una dominicana que vive en Polonia, se convirtió en tendencia en un país donde casi nadie habla español, y lo hizo siendo exactamente quien es: dominicana.
Una dominicana en tierra polaca
Polonia no es el destino más común para un dominicano. Su idioma, su clima y su cultura son muy distintos a los nuestros, y adaptarse a todo eso lejos de la familia y de la tierra no es poca cosa.
Ella encontró la forma de hacerse un espacio, y de hacerlo con el sabor, el carisma y la espontaneidad que nos caracterizan.
Cuando una palabra cambia de significado
Parte de lo que llamó la atención de su contenido es algo que cualquier dominicano en el extranjero entiende: hay palabras que en otro idioma significan algo completamente inocente, pero que al oídos de un dominicano suenan a una expresión que jamás diríamos en la mesa familiar.
En Polonia, Fania se topó con una palabra así. Y en lugar de esquivarla, la convirtió en una anécdota cultural, explicando con humor cómo el mismo sonido puede significar cosas tan distintas según el idioma y el contexto.
Lo que nos deja su historia
Su historia es un recordatorio de tres cosas:
- El dominicano se adapta, aun cuando el entorno no se parece en nada a casa.
- Nuestra identidad es nuestra mayor fortaleza, no algo que haya que esconder para encajar.
- La diáspora dominicana está en todas partes, incluso en lugares donde menos lo esperaríamos.
Dominicanos por el Mundo
En OyeRD creemos que cada dominicano que vive fuera tiene una historia que merece ser contada. Esta es parte de la serie Dominicanos por el Mundo, donde le damos voz a quienes representan nuestra cultura en cada rincón del planeta.
¿Conoces a algún dominicano con una historia especial en el extranjero? Cuéntanosla.
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